Déjate hackear: hacking ético para salvar empresas

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Generalmente el término hacker o hacking está rodeado de una connotación negativa muchas veces relacionada con la ciberseguridad de un negocio. Este no es el caso del hacking ético, ya que se trata de una práctica que es muy poco conocida por la mayoría de las empresas y que puede aportar numerosos beneficios a las mismas.

 

El hacking ético se basa en actividades de evaluación del estado de seguridad informática de una empresa. Esto se realiza simulando un ciberataque real, solo que en este caso, el atacante es un hacker ético. Mediante el supuesto ataque, se detectan las debilidades y fracturas de seguridad que tiene una empresa y por las que podría sufrir un ciberataque real. Podemos decir que utiliza el problema para encontrar la solución.

 

¿Cómo se realiza?

 

Para que el hackeo entre dentro de esta práctica, debe de ser autorizado por el negocio mediante un contrato donde se especifique la normativa y actividades que llevará a cabo el ciberdelincuente ético. En este tipo de acuerdos suele encontrarse cláusulas de protección de datos, secreto profesional y otros, para favorecer la seguridad de la información del negocio.

 

Una vez definido, se procede a la recopilación de la información sensible de la empresa, en este punto el atacante intenta acceder a la información de la empresa, datos de importancia corporativa o de clientes y empleados. Posteriormente se realiza un estudio de la información obtenida y según la relevancia de la misma, se procede a realizar un análisis de vulnerabilidades, del cual se extraerán las debilidades de la empresa y su gravedad para poder realizar acciones correctoras sobre las mismas.

 

Ventajas del hacking ético

 

Una vez explicado el concepto y el proceso que se sigue para realizar este tipo de auditoría, no es complicado comprender la gran variedad de beneficios y ventajas en ciberseguridad que puede proporcionar a una empresa, entre los que más destacan se encuentran:

 

  • Prevención de ciberataques adelantándose al propio ciberdelincuente mediante la corrección instantánea de las debilidades detectadas.

 

  • Mejora de las políticas de ciberseguridad e inclusión o ampliación de un plan de respuesta a los posibles ataques basado en el simulacro realizado.

 

  • Concienciación del personal de la empresa sobre la importancia de aplicar las políticas y cuidar los aspectos relacionados con la seguridad informática.

 

Para concluir es necesario saber que, al tratarse de una práctica poco conocida y, a pesar de las ventajas que ofrece a la actividad de una empresa, el hacking ético genera controversia y opiniones muy dispares entre las empresas que desean protegerse de los criminales informáticos.

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