Fraudes, sobornos y estafas digitales: ¿cómo afrontarlas/solucionarlas?

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El año recién pasado Chile registró una serie de cambios en materia de ciberdefensa que trataban de modificar leyes de la década anterior y crear mayor conciencia, entre otras muchas cosas. En el año 2019 los ataques de ciberseguridad se mantuvieron en alza, provocando que Chile permaneciera en el quinto lugar de naciones de Latinoamérica más propensas a sufrir un ciberataque.

Chile es uno de los países más golpeados por ciberataques en Latinoamérica y no solo esto; según un estudio de Microsoft Ciberseguridad en las Empresas Chilenas”, 4 de cada 10 empresas chilenas han sufrido alguna vez una amenaza de ciberseguridad. En referencia a estos datos, se señala que la principal preocupación de las empresas es en un 71% la fuga de información y en un 67% que un ataque afecte a la continuidad operacional de la compañía.

Tipos de fraude informático más comunes y su forma de prevenirlas

Los ataques de ciberseguridad más comunes en Chile son:

  1. Spyware: su finalidad es infectar un ordenador ajeno para recopilar información contenida en él. Cuando la consigue, la transmite a una entidad externa sin consentimiento del propietario. Numerosos hackers tratan de lucrarse con la venta de información sensible. Teniendo en cuenta la gran cantidad de datos que maneja una empresa, es un tipo de virus muy dañino que pone en riesgo el correcto funcionamiento del negocio.
  2. Phising: otro de las grandes amenazas de ciberseguridad a la que se enfrentan con frecuencia las empresas. Especialmente peligroso por su expansión vía e-mail, lo que provoca una rápida transmisión. ¿Cuál es el objetivo? Conseguir robar información confidencial.
  3. Adware: este software utilizado para mostrar publicidad trata de robar datos de los usuarios pero también puede afectar a las empresas. No utiliza correos electrónicos sino anuncios mediante los que obtiene información de los internautas.
  4. Ransomware: cada vez es mayor su frecuencia. Consiguen bloquear el sistema de una empresa o institución y piden un rescate a cambio de liberarlo. Sus efectos pueden ser catastróficos.
  5. Gusanos: producen los ataques más comunes de internet gracias a un método de actuación muy sencillo: se replican enviando copias a otros equipos y propiciando una rápida y peligrosa extensión.

 

¿Qué medidas podemos tomar para evitar el fraude informático?

En cuanto a seguridad activa informática, lo principal es desconfiar de todo sitio, de los precios más baratos, de las ofertas excesivamente buenas para ser ciertas. Es importante verificar la veracidad e identidad del sitio web para evitar cualquier amenaza de ciberseguridad.

Google ofrece dos servicios que nos permiten saber si una página web es segura o no: los HTTPS y los SSL, protocolos de seguridad que establecen un canal seguro entre ordenadores conectados a través de Internet o a una red interna. Si una página web cuenta con ellos (lo puedes ver presionando el ícono de la izquierda junto a la dirección web) podemos estar seguros de que contamos con la seguridad apropiada, aunque esto no implica que dejemos de tomar medidas tales como:

Acudir a fuentes oficiales: si recibimos un mail sospechoso, contactaremos por otra vía a la dirección oficial del sitio y los contactaremos de otra forma.

Resistir a las propuestas demasiado tentadoras averiguando qué hay detrás de ellas, buscando información en otras fuentes y navegando por Internet para recabar datos.

No entregar información de crédito directamente. Utilizamos tarjetas de prepago o especiales para internet, en las que tengamos cantidades pequeñas de dinero. Consultaremos regularmente nuestros movimientos bancarios para detectar si existen movimientos sospechosos. Almacenaremos nuestros recibos y correos electrónicos de las compras que realicemos.

Del estudio de Microsoft que se nombra al inicio se deduce que en Chile son mayoritariamente las grandes (54%) y medianas empresas (56%) quienes consideran necesarios el trato e inversión de protección de datos para sus clientes. Siendo mayor esta consideración en organismos más grandes, debido a su percepción de vulnerabilidad frente a ataques. El 69% de las grandes empresas y el 56% de las medianas empresas afirman estar conscientes de esta vulnerabilidad.

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